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Terra
La Coctelera

Una desconocida

Mi vida ha transcurrido en algún sitio
del que yo estaba ausente.
¡Cuántas veces se levantó el telón
y la escena vacía
en vano ha esperado por mí!
¡Cuántas veces
tendió el amor los brazos
hacia mi cuerpo trémulo
y abrazó solo arena,
una mujer sin nombre,
mientras yo sonreía en otra parte!
A mis mejores amigos
los perdí en algún recodo del camino
antes de haberlos encontrado.
Conozco palmo a palmo una ciudad
y nunca he estado en ella.
Me han conmovido hasta las lágrimas
mares que nunca he visto,
versos que nunca he escrito,
un rostro en el espejo,
que era el rostro de mi madre
y el de la hija que no tuve
y el de una desconocida
que me miraba con extraño amor,
pero nunca era el mío.
Alguien que se llevó mis risas,
me ha dejado sus lágrimas.
¿De quién son estas lágrimas,
de quién este dolor
que me traspasa un pecho que no es mío?
Me han robado mi vida,
no lloréis en mi tumba. En ella yace,
bajo mi nombre, una desconocida.

Anna Ajmátova

Recuerdo mío

Como una piedra blanca en el fondo de un pozo
un recuerdo mora en mí.
No puedo ni quiero luchar con él;
es agonía y alegría a la vez.

Quien me mire de cerca
pronto lo verá.
Quedará apenado y pensativo
como si escuchara una historia triste.

Sé que los dioses transformaban
a los hombres en cosas sin matar su conciencia.
Para que mis raras penas vivan siempre
te has transformado tú en recuerdo mío.

Anna Ajmátoba

1913

No vamos a beber de un solo vaso
Ni el agua, ni el vino íntimo,
No habrá besos al alba temprano,
Y tarde en la ventana no estaré contigo.
Tu aire es del sol, la luna trae el mío,
Pero este amor nos mantiene vivos.

Conmigo siempre estás mi amado,
A tu lado va tu amante alegre.
Pero el temor en tus ojos grises no ignoro,
Y tuya es la culpa de mi pesadumbre,
Y nuestras citas fugaces anheladas son.
Para evitar las tormentas lo quiso el destino.

Sólo tu voz está en mi verso,
En los tuyos mi respiración se atreve.
Hay una hoguera que no puede
Tocar el olvido, ni el miedo.
Si supieras cómo deseo ahora
Tus secos labios como de rosa.

Anna Ajmátova

toco tu boca con dedo toco borde tu boca voy

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mi como una luna en el agua."

Conciencia

¡ Cuántas veces esta maldita división de mi conciencia ha sido la culpable de hechos atroces! Mientras una parte me lleva a tomar una hermosa actitud, la otra denuncia el fraude, la hipocresía y la falsa generosidad; mientras una me lleva a insultar a un ser humano, la otra se conduele de él y me acusa a mí mismo de lo que denunció en los otros; mientras una me hace ver la belleza del mundo, la otra me señala su fealdad y la ridiculez de todo sentimiento de felicidad.
En fin,,,,,,,,

El Tunel
Ernesto Sábato